Hno Alonso
Hno Alonso, primero quiero decirte algo con sinceridad: Aprecio profundamente tu servicio. Este año fuiste un diácono ejemplar y un colaborador constante. Tu disposición siempre ha sido una bendición, y valoro tu deseo de enseñar y edificar a los jóvenes. Ahora, necesito corregirte con amor y claridad : Lo que compartiste el sábado fue impropio para un espacio de enseñanza, especialmente frente a jóvenes y simpatizantes. Mateo 5:28–29 nos enseña a tratar el tema de la pureza con reverencia, y Hechos 6:3 nos recuerda que quienes enseñan deben mostrar prudencia y buen testimonio. No dudo de tu sinceridad, pero los detalles íntimos que mencionaste fueron innecesarios y causaron tropiezo e incomodidad. Eso no puede volver a suceder. En adelante, te pido que: Cuides tu lenguaje y evites compartir experiencias personales de carácter íntimo. Guardes esos temas para consejería privada, no para enseñanza pública. Te enfoques en el texto bíblico y su aplicación sin entrar en descripciones que pu...